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<title>De Palabras y Otras Historias</title>
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<tagline>Historias Cotidianas y Otros Cuentos.</tagline>
<modified>2007-05-22T21:35:19Z</modified>
<copyright>Copyright 2007</copyright>
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	<author>
		<name>Isa</name>
	</author>
	<title>Cave Canem</title>
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	<modified>2006-07-12T21:04:02Z</modified>
	<issued>2006-07-12T21:04:02Z</issued>
	<dc:subject>HISTORIAS COTIDIANAS</dc:subject>
	<content type="text/html" mode="escaped" xml:base="http://camisaoncevaras.bitacoras.com/archivos/2006/07/12/cave-canem"><![CDATA[<i><b>De cómo a veces los efectos de la realidad producen pesadillas a la razón aun despierta...</b></i><br /><br />Hay Luna llena y la noche tiene un color metálico de neón surrealista sobre paisaje abierto de desierto con montañas al fondo.<br />
<br />
Ladra el perro de muchas cabezas por todas las esquinas de la Patria con aullido de odio y amenaza, se desgañita galleando, insultando, avisando y conjurando que se acercan todos los males del Apocalipsis, que se nos rompe la tierra bajo los pies, que se nos cae el cielo sobre las cabezas, que los diablos rojos nos están vendiendo a los demonios del Averno, que nos van a descuartizar los Monstruos que habitan debajo de las camas, nosotros que creíamos que no existían monstruos debajo de las camas, menos mal que los tenemos a ellos para advertirnos que no sólo existen sino que nos quieren desgarrar los miembros y engullirnos y comernos...<br />
<br />
El Perro que nos avisa de nuestra destrucción nos quiere salvar, pero para salvarnos propone que vivamos en la seguridad húmeda y terrible de su boca de depredador; Él nos va a proteger, pero el precio es vivir enjaulados entre sus colmillos.<br />
<br />
Él nos cuidará de vendepatrias y peligros rojos, pero nos pide a cambio sacrificar en su boca obscena la Doncella de nuestras libertades individuales y nuestros derechos constitucionales.<br />
<br />
Él procurará todo lo que necesitamos, no volveremos a conocer incertidumbre, pero a cambio deberemos aprender a obedecer y dejar que nos dicten la vida.<br />
<br />
Un último aullido a la Luna me hace volver a la realidad por su acento de hielo, odio y acero, y constato temblando que lo que acabo de ver no ha sido una pesadilla porque yo no dormía, sino el efecto alucinado de oir y leer la dosis cotidiana de odio líquido concentrado que emana de las bocas de ciertos representantes del Partido Popular.<br />
<br />
Y pienso "pobres españoles, os están montando una operación Salvemos la Patria, más vale que tengais cuidado con el perro"...]]></content>
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	<author>
		<name>Isa</name>
	</author>
	<title>De Histerias y Sadismo</title>
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	<modified>2006-07-08T21:27:25Z</modified>
	<issued>2006-07-08T21:27:25Z</issued>
	<dc:subject>Historias de Carne y Hueso</dc:subject>
	<content type="text/html" mode="escaped" xml:base="http://camisaoncevaras.bitacoras.com/archivos/2006/07/08/de-histerias-y-sadismo"><![CDATA[<i><b>... de cómo últimamente estoy descubriendo algo que no sabía: que me enervan los racistas hasta el punto de encontrar en mí un punto de sadismo que yo misma no sabía que estaba ahí... y que esta sociedad está cada vez peor tan llena de odio y de miedo, nos la están desbocando cuesta abajo...</b></i><br />
<br />
<br /><br />...que no llega, que no llega este autobús a la parada, y yo me quiero bajar… que no llega y no quiero volver la mirada, no quiero ver a esa mujer, no quiero ver estas caras a mi alrededor, y no me llega el aire y quiero llegar a la parada y este autobús que no llega, y yo que me estoy ahogando sin aire, ya veo puntitos negros y brillantes por todas partes, abro y cierro la boca como un pez intentando tragar aire pero el aire se ha vuelto duro y no se deja respirar y lo tengo que tragar mordiéndolo a bocados, aire invisible y pesado que me rodea y está estancado en este autobús donde los últimos 5 segundos se están haciendo eternos porque no llega, que no llega este autobús y la gente me mira y alguien me pregunta algo, no, no me quiero sentar, déjenme tranquila, no me quiero sentar, no me pasa nada, sólo quiero salir de aquí, salir de aquí, quiero salir de aquí por dios que alguien haga algo y se detenga de una vez este autobús, que no ven que me tengo que bajar ?! He gritado?! He sido yo quien ha gritado?! Que no me pasa nada, que llegue ya este autobús, porqué no se abre la puerta, Abra la puerta de una vez, es que no ven que me quiero bajar, que me voy a desmayar ya si no me abren, porqué estas puertas son tan lentas, nunca me había dado cuenta de lo que tardan en abrirse unas puertas de autobús, quítese de ahí que yo salga, quítate tú también, déjame abrir la puerta aunque sea con mis manos…<br />
<br />
<b>AIRE</b><br />
<br />
Por fin !<br />
<br />
Ya estoy fuera, ya salí, ya se aleja el autobús, ya estoy segura !<br />
<br />
Me tiemblan las manos y todo mi cuerpo como si tuviera un terremoto por dentro, aún me mira la gente, creo que estoy en shock y tengo que contarlo, contárselo a alguien como si todo hubiera sido una pesadilla, para eliminarla, para conjurarla y deshacer así el peligro, pero a quién, a quién se lo cuento yo en esta ciudad llena de caras morenas y mezclas raras, a quién que no sea un peligro a quién, quién aquí no es un peligro para mí…<br />
<br />
AH ! Me han tocado el hombro y todo mi cuerpo tiembla, casi me desmayo del salto, que me ha mareado… y es una chica que me pregunta qué me pasa… que si me puede ayudar en algo… se mete la mano en el bolso, qué tendrá ahí… saca un móvil… que si tiene que llamar a un médico… que me siente que estoy a punto de desmayarme… a esta, a esta se lo tengo que contar, a esta puedo… que no, que ya no me pasa nada, que ahora estoy bien, ha sido sólo un susto de muerte, vamos, literalmente, creo que he visto el odio de raza y la muerte en los ojos de una mujer, oh, Dios Todopoderoso, Dios Mío, no sé cómo he conseguido salir de ese autobús, no sé cómo he podido escaparme del peligro en el último momento…<br />
<br />
Yo no tengo costumbre de usar el transporte público, sabes, no es seguro con tanta gente extraña que no se sabe de dónde viene ni porqué viene ni adonde va ni porqué viene ni para qué va, pero hoy tenía que visitar a una amiga del club de separadas y ella vive en una zona de difícil aparcamiento, por eso, por eso y sólo por eso es que me decidí a tomar el autobús, que si no yo no entro en esa lata de sardinas llena de olores y personajes raros todos sin el suficiente caché para tener su propio medio de transporte, si no yo de qué me iba a subir ahí, ni loca, sería más seguro pararse en medio de la autopista…<br />
<br />
Yo entro y alguien de piel oscura me cede el asiento, ni que yo lo hubiera pedido ni fuera tan vieja que necesitara que me cedan el asiento, qué se creen estos inmigrantes, todos igual de cínicos…<br />
<br />
Y me siento porque si el otro quiere estar de pie, por mí que no sea, peor para él…<br />
<br />
Pero claro, algo raro tenía que haber en todo eso, algo raro tenía que haber ya lo sabía yo, ya me decía yo que todo aquello no podía ser muy católico, tanta amabilidad a cambio de nada…<br />
<br />
La mujer al lado de mi asiento…<br />
<br />
Toda envuelta en pañuelos, que además parecían sus peores trapos, con capas y capas de tela y ropa que no se le veía la figura… con un libro muy pequeño en las manos y leyéndolo compulsivamente, meciéndose hacia delante y hacia atrás al ritmo de la lectura de ese libro extraño escrito de derecha a izquierda y con muchas cagaditas de moscas, y ella adelante y atrás, adelante y atrás, y yo me fijo que tenía algo verde debajo del pañuelo de la cabeza... otro pañuelo, o una banda en la frente… ella poniendo los ojos en blanco y recitando de memoria de ese libro, y adelante y atrás, adelante y atrás, recitando, leyendo, apestando, y no se le veía forma en su cintura…<br />
<br />
Y yo, que soy una mujer culta y sé muy bien cómo es el mundo a mi alrededor y lo inseguro que se ha vuelto con tanto inmigrante integrista, sé también muy bien que los terroristas islámicos llevan en la frente una banda verde con unos improperios escritos en el momento de cometer sus ataques suicidas, y he comprendido inmediatamente que esa mujer… esa mujer terrible iba a cometer un atentado suicida, imagínate, qué harías tú en ese momento ?<br />
<br />
A mí me empezaron a temblar las manos y sólo quería irme de allí, escapar del peligro, salvar mi vida… tenía que irme de allí antes que ella descubriera que yo la había descubierto, no fuera a adelantar su acción para que yo no consiguiera escapar, no fuera a hacer explotar el cinturón de explosivos que deformaba su cintura debajo de tanta y tanta capa de ropa, toda esa ropa y todos esos velos que parecían sus peores galas, que a saber a qué amigas les ha regalado toda su ropa y todos sus pobres efectos antes de suicidarse en el autobús con sus peores trapos, que para eso se los ha puesto, para no estropear lo poco bueno que tenía… y ese libro tan gastado, tan compulsivo…<br />
<br />
Sí, ya veo, tú también te indignas, te has ido poniendo blanca mientras me oías descargar mi historia y mis emociones, no sabes lo bueno que me has hecho oyéndome, aunque todavía tiemblo ya siento que voy a vivir, que no voy a morir con las tripas reventadas en ese autobús, que esa mujer se va a reventar en vano, que no me va a pillar, JÁ !<br />
<br />
Gracias por tu solidaridad, sabes, es gracias a que quedan aún algunas personas así normales como tú que una se atreve a salir a la calle, aunque ahora que te miro bien… tú tampoco eres de aquí…<br />
<br />
No, señora, yo tampoco soy de aquí, ha acertado una vez más en el día de hoy, se ve que tiene usted mucho don de gentes para calar a la primera a todas las personas.<br />
<br />
Ay, hijita, sí que lo tengo, sí! En estos tiempos terribles en los que vivimos hay que saber muy bien quién nos rodea, porque donde menos te lo esperas le salta la mala sangre a un inmigrante y… oye, mira, ahí viene el próximo bus. Tú sabes dónde va ?<br />
<br />
Al centro, señora, dígame dónde quiere ir que yo lo tengo que coger.<br />
<br />
Pues mira qué bien, voy a llevar en mi propia ciudad una guía turística extranjera, jajajajajá, cómo es la vida ! Menos mal que a veces nos podemos fiar de las personas aunque sean de otra raza… oye, qué te pasa, estás más que pálida, pareces gris… espero no haberte asustado con mi historia…<br />
<br />
No, señora, no me ha asustado con su historia… solo me pregunto cómo no se le ha ocurrido a usted llamar a la policía, ya que está tan convencida de haberse librado de una muerte tan segura y de que esa mujer llevaba un cinturón de explosivos que pretendía explosionar. Podría haber llamado usted a la policía en vez de abandonar a su suerte a todos esos pobres viajeros que, según usted, ya han debido de saltar por los aires, no ?<br />
<br />
…pero qué dice esta loca ahora, no me ha entendido, no comprende mi idioma o qué ? Pero no entiendes lo que ha pasado ? Cómo iba yo a ponerla a ella sobre aviso de que yo conocía sus planes, habría hecho explotar su bomba y yo ahora estaría muerta, es que no entiendes mi idioma, yo creí que tú serías un poco normal, un poco decente…<br />
<br />
Yo sólo le digo a usted, señora, que ya que conoce usted tan bien el mundo que le rodea y sabe usted tanto de los peligros del integrismo terrorista, que se quede en su casa oyendo los discursos de sus políticos favoritos, que por estas calles no se puede andar de tanto inmigrante suelto como rondamos por ahí…<br />
<br />
…pero…pero…<br />
<br />
… y que ha cometido usted el error de su vida, señora, al confiar en mí y subirse al mismo autobús que yo, porque yo, en estos momentos, soy explosiva… literalmente…<br />
<br />
…por todos los Santos, qué he hecho! Esto es una especie de 11S?! Van a cometer atentados en todos los autobuses?! Me tengo que bajar, tengo que bajarme de aquí, dónde está el timbre en este estúpido autobús, que no lo ven que me tengo que bajar por favor... esos ojos de esta chica me miran con odio y se lleva la mano lentamente a la cintura… hay un brillo sádico en sus pupilas febriles, está a punto de estallar, lo veo, lo veo y lo siento, va a estallar… porqué se me acerca… porqué pone su cara extranjera a un centímetro de mi nariz… qué va a hacer… porqué me habla en voz tan baja y con ese brillo perverso en la mirada…<br />
<br />
Señora, aún quedan como cinco paradas para llegar a la suya, donde usted podrá contar esta terrible experiencia a su amiga del club de separadas, si es que aún vive para llegar hasta allí, claro… pero a mí no me gustaría que usted bajara de este autobús sin oír una palabra que yo tengo para usted, una sola palabra, se la digo ?<br />
<br />
...que no llega, que no llega este autobús a la parada …no puedo respirar…que no respiro… ese brillo sádico en el fondo de estos ojos… esta boca que se acerca aún más a mi y me dice lento y en voz baja a la oreja…<br />
<br />
…<b>BUUUUUUUUUÚM</b><br />
<br />
…abran la puerta…abran la puerta de una vez que yo me voy andando… ABRAAAAAAAN !]]></content>
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	<author>
		<name>Isa</name>
	</author>
	<title>RECUERDOS DE ESTUFA Y MESA CAMILLA.</title>
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	<issued>2006-07-02T18:37:41Z</issued>
	<dc:subject>Historias de Carne y Hueso</dc:subject>
	<content type="text/html" mode="escaped" xml:base="http://camisaoncevaras.bitacoras.com/archivos/2006/07/02/recuerdos-de-estufa-y-mesa-camilla"><![CDATA[<i><b>De como durante las noches alucinadas en fiebres de niño chico me asaltan recuerdos ajenos y me acosan como fantasmas y no me dejan en paz hasta que me obligan a exorcizarlos en papel y tinta, y entonces tampoco me quedo tranquila porque descubro que he tenido la poca vergüenza de inventar una vida falsa para poder contar un único solo recuerdo real, que es justamente el del final de esa vida. Qué derecho tenía yo.</b></i><br />
<br />
<br /><br />Se ve a sí misma temblando feliz de frío, chillando entre el susto de la aventura de perder la seguridad de la firmeza del suelo bajo los pies desnudos y la alegría infinita de volar flotando en el agua. Se oye gritar a la vez de miedo y de gozo, mientras le salpican la cara los juegos de los otros niños que sí saben nadar. Se ve de pronto feliz de sentir el fondo del río bajo su peso y acercarse dificultosamente un poquito más a la orilla, hasta que el agua ya no le cubre totalmente sino que le llega al borde de sus costillas de niña chica, y ve cómo en el mismo instante en que se siente por fin a salvo dentro de la inmensidad del gran río pero con los pies en tierra firme, todo el miedo se transforma en alegría en estado puro y felicidad del juego y ve también cómo toda ella se transforma, pasa de ser víctima fácil de las ahogadillas y los salpicones de los otros, a salpicadora insaciable y sin piedad de todo niño o niña que se acerque lo bastante, y es tan, pero tan absoluta y completamente feliz en ese instante que ni siquiera repara en el fondo de envidia y amargura que suena como un eco en las risotadas divertidas de las niñas grandes, esas que ya son pollitas y no pueden meterse en el agua con tanto niño revuelto, porque estaría mal visto y las viejas que toman el sol junto a la tapia hablarían mal e informarían a las correspondientes madres sobre las imprudentes hijas, pero sobre todo informarían a toda la parroquia, para que cualquiera que lo necesitara pudiera saber sobre la conducta de las pollitas casaderas. Sí, esas viejas que ya ni siquiera se plantean donde está físicamente ese Libro de las Buenas Costumbres, ese libro que lo prohíbe todo y en donde está escrito que una mujer no puede bañarse en el río sin perder la dignidad, esas mismas viejas que de niñas también jugaban y chapoteaban en el mismo gran río y que tanto les gustaba la libertad que daba el agua, y que tanto lo sintieron cuando fueron expulsadas del paraíso líquido al cumplir la edad en que la mujer pasa la frontera entre la infancia y la esclavitud<br />
<br />
Pero eso ella solo lo ve ahora, que ella ya es mujer también y vieja, y se ha tenido que aprender de memoria el libro de las buenas costumbres, aunque nunca lo ha leído; primero porque no lo ha tenido nunca en sus manos, y segundo porque no sabe leer.<br />
<br />
Así que se vio también de pollita, riendo divertida las travesuras de los pequeños en el agua, vigilante que no se le ahogue ninguno, añorando esos juegos ya prohibidos para ella, pero no para los niños de su misma edad que también eran pollitos pero cuya dignidad queda intacta después de un buen chapuzón en el río. Ahora ve que ese fue el momento en que sin saberlo se rindió y se resignó a llevar para toda su vida sobre su cabeza el peso inhumano de las páginas del libro de las Buenas Costumbres. Y ve también, que no lo veía entonces, cómo las viejas que tomaban el sol y dormitaban junto a la tapia, en realidad vigilaban a su vez a las pollitas, cuidando que no se les malograra alguna, o que en su caso, que no se les perdiera detalle para poder relatarlo luego con escandalizada fruición a la correspondiente madre y a la correspondiente parroquia.<br />
<br />
En estos momentos es en el río donde le gustaría estar, aunque sólo fuera sentada en la orilla removiendo con los pies la superficie del agua.<br />
<br />
Se ve de pronto, o más bien se intuye en las sombras de la oscuridad, intentando que su cuerpo se reduzca y tome el tamaño de ese rincón más escondido entre las dos tapias de su azotea, apretándose desesperadamente con una saña de animal que escapa de una partida de cazadores sádicos. Hace a pura fuerza que su cuerpo tome la forma de ese rincón, que se disuelva en la negrura de ese rincón, triángulo relleno de miedo que es ahora su carne embutida en el ángulo de dos tapias que se juntan formando el rincón del miedo.<br />
<br />
Oye la parafernalia salvaje del saqueo y búsqueda, y los gritos de esos soldados salvapatrias que parecen querer destruirlo todo para salvar esa patraña de patria que necesitan unos cuantos poderosos para poder tener más poder.<br />
<br />
Y recuerda que en esos momentos no sabe si verá la mañana.<br />
<br />
Pero la mañana llega incansable, y la encuentra viva y despierta aunque muerta de miedo e ingresando en la peor de las pesadillas; aquella donde la música de fondo la ponen las botas militares al compás que les dicta alguien con el brazo alzado.<br />
<br />
Se ve buscando a alguien que le explique qué es lo que ha pasado, el significado de ese huracán orgiástico de sangre y odio, pero sólo encuentra las caras cansadas y manchadas de sus mayores, que por una vez dejan en la estacada sus preguntas de niñas porque no tienen respuesta.<br />
<br />
Se ve mirando la destrucción de su pequeño mundo desde las ruinas de su patio, y comprendiendo en la desolación de los geranios pisoteados que se ha acabado el mundo, y que todos están muertos y los han abandonado en el infierno de la guerra, pero se ve también agarrar la mano de la madre que sigue siendo cálida aunque triste, e intuye que siempre es posible esconderse en un rincón y tomar sus proporciones de triángulo, o las del hueco de una mano desde donde escapar, desde donde no la vean no donde no ver lo que se tiene delante.<br />
<br />
Dulce en el hueco de la mano de madre querría estar ahora.<br />
<br />
Se ve pasando hambre y miedo, pero sobre todo hambre, un hambre tan cotidiana y física que adquiere forma real en los costillares tristes de su pecho, un hambre ya tan entrañable que llega a ser como de la familia.<br />
<br />
Se ve llorando por hombre muertos, por mujeres sangrantes, por niños desahuciados, y por la impotencia de tener que mirar cómo caen los cabellos de la Seño Lucía a los pies de la cruz, bajo la navaja de un señor con cara de felicidad cruel, en la Iglesia. Se ve llorar de vergüenza y de pena por la seño, por lo que le están haciendo a su seño que siempre fue tan buena, y también llorando porque la obligan a mirarlo todo, sobre todo el momento en que a la seño Lucía le hacen beber de una botella de nombre asqueroso que suena a purgante y que huele a odio y maldad. Y no sabe si le duele más lo que le está pasando a su seño, o que ella sepa que todos la están mirando así… Quisiera rezar, rezarle a Dios Misericordioso para que todo acabe pronto y la seño Lucía se pueda lavar el cuerpo y el alma y vestirse de limpio y salir a la calle y poder mirar a la cara de la gente sin que le pese la vergüenza del recuerdo de su cuerpo sucio, desnudo, maltratado, humillado que todo el pueblo ha visto en la iglesia. Quiere rezar para que la señorita Lucía comprenda que no miraban por maldad, sino porque si no miraban o mostraban pena podrían acabar sucios, desnudos, maltratados, humillados en la iglesia al igual que ella. Quisiera rezarle a Dios Todopoderoso para que a la señorita Lucía no le pase nada más, que esto sea lo peor y lo más malo que le van a hacer estas gentes malas… pero descubre de pronto que no puede rezar porque ese Dios es cruel y en vez de proteger a la seño Lucía que siempre fue tan buena, protege a sus maltratadores y permite que le rapen el pelo y le den golpes y purgantes en la Iglesia, su propia casa, bajo su cruz.<br />
<br />
Una vez más en su vida, se pregunta en este momento dónde está Dios cuando lo necesitan, ese Dios que tanto se ofende cuando una pollita chapotea en el río pero que no mueve un pelo de su sabia barba para salvar una vida humana.<br />
<br />
Pero luego se ve bajo esa misma cruz, con el traje de domingo que es negro y está brillado del uso, pero es lo mejor que tiene. Se ve asustada y solemne mirando a su alrededor como viéndose desde fuera, más como espectadora de su propia boda que como novia, porque todo ha sido tan ajeno a ella que no le ha dado tiempo a hacerse a la idea de ese hombre que ahora está tieso y serio a su lado, alto y firme como esos árboles que saben encajar las arremetidas de los vendavales en invierno pero dan suave sombra en verano, ese hombre que apalabraran para ella los padres, que se hicieron compadres por las cosas de la guerra, que separa y une gente sin permiso de nadie.<br />
<br />
Se ve mirando hacia atrás y toparse con los ojos de su madre; húmedos, grandes, impotentes, abovinados, que le decían en susurros «no tengas hijas, no tengas hijas»<br />
<br />
Mario, mario, ese marido, siempre tan cansado de bregar con la tierra del señorito, ingrata y seca, a veces enfadado, a veces ausente, pero que siempre procuró para ella y la hija una mesa de plato de lentejas y cebolla cruda a bocados, picante y nutritiva, cosa tan pequeña pero que no se puede pasar sin ella.<br />
<br />
Mario.<br />
<br />
Se ve perdiéndolo aún joven, de un mal aire que le trajo el tanto trabajar y el tan poco comer, tanto terruño seco y tan poca vida. Curioso como cuando lo perdió se dio cuenta lo mucho que lo necesitaba y lo había querido en vida, maldición de vida, que primero te quita lo que quieres antes de dejarte comprender que lo querías.<br />
<br />
Ve a la hija llorando de sueño, de mañana temprano caminando a la casa de los señores donde sirve, tan pequeña que aún puede bañarse en el río, y ya condenada al trabajo.<br />
<br />
Se ve llorando de rabia por su vida y la de su hija, deseando no haberla traído nunca a este mundo injusto y cruel donde se castiga a los buenos y se empoltrona a los sádicos, pero ya es demasiado tarde porque la niña ya tiene diez años y dentro de poco entrará en la edad de pollear, y ella misma se casará y parirá hijas para asueto de hombres desatentos y egoístas.<br />
<br />
Se ve en la oscuridad. Años y años vestida de negro, cuando a ella lo que le gustaban eran esos estampados alegres que se pone la gente feliz que no están condenados a la cárcel de las apariencias.<br />
<br />
Tan oscuros que es como si los hubiera pasado durmiendo, porque no sacó de ellos más que días y días de trabajo ingrato, noches y noches de cábalas ajustando hasta la última perra chica con que comprar algo de pan en el estraperlo, muchos días y muchas noches tan iguales en la pena del arrastrarse adelante que ni siquiera notó diferencia cuando se murió el señor que les dictaba.<br />
<br />
Sí notó diferencia, a peor, cuando la hija se casó y se le cumplieron las peores pesadillas. Unos pocos años duró ese matrimonio, pero casi acaba con su hija de sus entrañas, y la nieta que llevaba dentro. Las hijas son desobedientes; las madres les piden que no engendren hijas, y ellas se empeñan en parirlas.<br />
<br />
Aunque pobres de nosotras, no se puede decir eso, ya quisiéramos nosotras poder elegir en nuestras vidas y en nuestros cuerpos.<br />
<br />
Se ve cambiando de pueblo, aliviada por comenzar una vida nueva y al mismo tiempo rota por dejar los rincones y las esquinas donde aún quedaban jirones y trocitos de sus recuerdos. Recuerda en un instante el primer recorrido por la nueva casa, y la sensación de frescura que le subió por los pies al subir por las escaleras de losa como un buen presagio.<br />
<br />
Y a la nieta creciendo, corriendo por todas partes, jugando con amiguitas del colegio, aprendiendo mucho y muy bueno, leyendo libros como una diosa, lista y despierta. Se vio feliz de pensar que con esta no podrían, que es bueno que los niños vayan al colegio y se termine el tiempo cuando la dignidad se mide por los centímetros de piel al aire de la mujer, que es bueno que la niña vaya a la piscina ya que el río está demasiado sucio, el pobre, que no es malo que juegue en la calle y vaya a sitios, que lo que se vive de niña no te lo quita nadie, y que ya se encargará ella de enseñarle a su nieta las lecciones de la vida que no dan en el colegio y que al fin y al cabo son las que cuentan.<br />
<br />
Pero se ve inmóvil una mañana muy temprano, caída de mala manera entre la cama y la mesita de noche, pensando en la crueldad del destino durante las largas horas hasta que su hija llegó cansada del trabajo y la buscaba por toda la casa alarmada de no oírla y de ver que las cosillas del desayuno todavía estaban en el fregadero.<br />
<br />
Se ve de camino al hospital en ambulancia, y luego en una sala de urgencias donde a través de una ventanita lee en el llanto de su hija que el médico le está dando las peores noticias.<br />
<br />
Nunca más se movió de su silla, medio cuerpo paralizado y el otro medio demasiado pesado para intentarlo, aunque siempre estuvieron la nieta y la hija para todo lo que necesitó. Se dijo que después de todo a veces la vida todavía tiene compasión de sus pobres criaturas y les concede la caridad de ese alguien que te quiere y te cuida incondicionalmente, pero se lamenta de hablar tan trabajosamente, porque siente una necesidad imperiosa de contar su vida a modo de testamento vital. La nieta la oye, aunque a veces con aire ausente, y alguna vez una niña que viene a estudiar se sienta a su lado en la mesa camilla y la mira y la oye y la escucha.<br />
<br />
La mesa camilla.<br />
<br />
Se ve reclamándole a su hija que no le gusta ese invento infernal de estufa eléctrica, que a ella lo que le gusta es la copita de cisco de toda la vida, que calienta más porque tiene fuego de verdad que hay que encenderlo y cuidarlo y no dejarlo apagarse ni encenderse demasiado, y que el fuego de carbón es como un amigo vivo que te calienta y hace un ruido que es como de conversación, y da compaña y da alegría.<br />
<br />
Pero después de la embolia todo cambió; también a la hija y a la nieta les gustaba más encender por las mañanas la copita de cisco carbón, con su ritual de alcohol, cerilla, abanico y cuchara, pero el mundo moderno y sus horarios no están hechos para ritos antiguos, y menos cuando hay que levantarse temprano para trabajar, estudiar, y dejar sentada a una mujer enferma en la mesita camilla esas cuantas, poquitas horas en que la hija trabaja y la nieta ya se ha tenido que ir al instituto de noche, las dos turnándose para que la abuela nunca esté realmente sola.<br />
<br />
Por eso hoy, que es sábado y están las tres en casa, ella se desespera y se retuerce en su cuerpo maltrecho impotente de no poder gritar, horrorizada de ver cómo la estufa eléctrica prende la mesa camilla, espantada de ver como arden sus piernas y ella no se puede mover, no puede pedir auxilio, no puede más que intentar derribar su silla haciendo todos los esfuerzos que le permiten sus músculos inútiles, su única defensa es cerrar los ojos para no ver arder su carne, aunque no puede cerrar su nariz para evitar olerla.<br />
<br />
Es por eso que se ha refugiado en ese rincón en sombras en su mente y está repasando toda su vida, medio para despedirse y buscar consuelo en los recuerdos de las cosas felices, medio para dejar pasar el tiempo acurrucada en el hueco de la mano de su madre hasta que por fin le llegue la muerte entretenida en pensar en otra cosa para no sentir el fuego, entretenida viéndose chapotear en el río, feliz de existir y niña y libre.<br />
<br />
Ve ahora a la hija entrar en la cocina alarmada por el humo, y ve el espanto, la pena y el horror en sus ojos al mirar arder a la madre. Piensa, por fin, que ahora está segura, y la invade una tremenda sensación de haber pisado tierra firme y de poder, por fin, relajarse en la seguridad de la mano que le aprieta la hija en la ambulancia, y de la que ella no consiente en soltarse ni siquiera en la sala de urgencias mientras la curan, porque quiere seguir refugiada en esos ojos y en esa mano, imaginando que en vez de su hija es su madre, y mientras intenta decirle que todo ha sido un accidente, un accidente y nada más, hija, no te sientas culpable, por favor, no quiero irme pensando que te sientes culpable, pero no puede hablar y por eso intenta decirlo con sus ojos, hija, no te sientas culpable, por favor, mira cómo te miro con dulzura, mira cómo te miro con amor, hija, no te olvides de vivir, no te olvides de hacer vivir a mi nieta.<br />
<br />
Muere unas semanas más tarde, tranquila, y las enfermeras dicen que cada vez que alguien se acercaba lo bastante, ella le atrapaba la mano y clavaba la mirada en los ojos, y que parecía querer decir algo bonito con ellos, y que nadie se atrevía a soltarse, y que todos se sentían como impulsados a dejarse coger la mano y acariciar esa cabeza y susurrarle como a un niño que no puede dormir «eaeaea mi niña, ea mi niña, ealá»]]></content>
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	<author>
		<name>Isa</name>
	</author>
	<title>Estampas playeras en oro blanco y diamantes.</title>
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	<modified>2006-06-23T18:16:59Z</modified>
	<issued>2006-06-23T18:16:59Z</issued>
	<dc:subject>HISTORIAS COTIDIANAS</dc:subject>
	<content type="text/html" mode="escaped" xml:base="http://camisaoncevaras.bitacoras.com/archivos/2006/06/23/estampas-playeras-en-oro-blanco-y-diamantes"><![CDATA[<i><b>De como algunas caras viven de sus cruces en simbiosis parasitaria.</b></i><br />
<br />
<br /><br />Falta todavía mucho para que el sol llegue a la perpendicular, pero el calor ya alcanza el grado en que el sudor se derrite entre la piel y la brisa.<br />
<br />
Las cepilladoras aran la arena con sus escobas de madera y las niñas, inclinadas, buscan entre las piedrecitas con vista y tiento para diferenciar entre las piedras piedras y los diamantes en bruto, que siempre se esconden y juegan a ser piedra sencilla e inocente para hacer aún más difícil el trabajo de dejarse encontrar.<br />
<br />
Ya hace un tiempo desde la última inspección de gente blanca, y el patrón no tiene aviso que se vayan a producir próximamente, así que las mujeres se traen a los hijos para trabajar más y más rápido, que siempre es una alegría saber que se tienen unas monedas escondidas para las sequías por venir. Pero hay que tener mucho cuidado, que algunos hombres entienden el lenguaje de las monedas, y las oyen cantar desde los escondites secretos de las mujeres, y las encuentran y las gastan en otro tipo de agua y en otro tipo de alimento que no sirve para alejar el fantasma del hambre de los hijos. Aquí hay niños que chupan de la teta vacía de una madre seca mientras ella recoge piedras de sangre<br />
<br />
Y es que a veces aparecen por entre las olas turistas blancos despistados que miran a las cepilladoras con cara de haber entrado de golpe en otra dimensión, lo que seguramente es cierto, pues con sólo nadar unos escasos metros fuera de la « zona de seguridad » de la playa del hotel, el atrevido turista puede pasar del lujo sibarita y el confort oriental de la África para ricos, al mundo real donde mujeres y niños rebuscan a mano en la arena de la playa los diamantes que pronto lucirán en las manecillas de ese estupendo reloj que alguien comprará a módico precio en algún negocio del lejano planeta de lo exquisito.<br />
<br />
Noche y día esos dos mundos, las caras de una misma moneda que viven en aparente simbiosis que es sin embargo simple sistema parasitario; sin la explotación de los diamantes no hay comercio de lujo, y los comerciantes de lo lujoso parasitan los países y explotan a las personas para conseguir ese producto sólo para los ojos del millonario y que nunca, oye, nunca podrán comprar a un precio satisfactorio: siempre querrán pagar menos.<br />
<br />
El diamante, esa piedra embustera que compra países y paga putas de lujo y políticos corruptos en todo el mundo, que cambia amistades y mentiras en verdades, ese diamante que vale su peso en la sangre de la gente que lo cosecha.<br />
<br />
Por eso, cuando en la empresa itsmybinky decidieron gastarse 17.000 dólares en un regalo para una niña recién nacida en Namibia, y escogieron el oro blanco y los diamantes para fabricarlo, no podía haber hecho mejor elección: los diamantes y el oro blanco son los dos productos principales en Namibia, y ambos productos se cultivan junto al mar; los diamantes en la playa, el oro blanco en islas artificiales. Hermoso símbolo pues.<br />
<br />
Pero mejor no les decimos que el «oro blanco» que se cultiva en esas islas artificiales en Namibia es en realidad el guano de los cormoranes.<br />
<br />
Hermoso símbolo también, por cierto, el guano como oro blanco. ]]></content>
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	<author>
		<name>Isa</name>
	</author>
	<title>Consejo gratuito y sin comisión, hala!</title>
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	<modified>2006-06-06T17:26:40Z</modified>
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	<dc:subject>HISTORIAS COTIDIANAS</dc:subject>
	<content type="text/html" mode="escaped" xml:base="http://camisaoncevaras.bitacoras.com/archivos/2006/06/06/consejo-gratuito-y-sin-comision-hala"><![CDATA[<i><b>Al hilo de la noticia postada por pbernalq en Punto Rojo sobre el PP, que se reunió con Batasuna en el 98 mientras que Rajoy anda pregonando a día de hoy 6/6/6 que su partido retira los apoyos al gobierno (AH! PERO USTEDES APOYABAN AL GOBIERNO?!!!) por, precisamente hablar con Batasuna... me ha dado tanta verguenza ajena que no he podido menos que perpetrar este texto. Si ej que no pué sé, si ej que no pué sé tanta crispación y tan poca verguenza, señores del PP...</b></i><br />
<br />
<br /><br />Ya sabemos tod@s hace bastante tiempo, mejor no nos andemos con metáforas ni hipocresías, que lo que ustedes pretenden es rondar la poltrona y que ni se paran en medios ni tienen en cuenta otros intereses que no sean los necesarios para llegar al poder. Ustedes a España la quieren ver, cuanto peor mejor, sea mediante estadísticas exageradas o poniendo palos en las ruedas de los que sí se están dedicando a intentar hacer algo por el bien común de esta nación de naciones.<br />
<br />
Porque el miedo vende, ustedes se dedican a escupir desde los púlpitos mensajes de odio, crispación y exaltación sin parar en pensar que quien siembra odio recoje tempestades. Rectifico; sí que lo piensan, pero saben también que la estrategia del miedo, el aterrorizar la sociedad produce votantes asustados... y a la gente asustada, además de ser tremendamente maleable, se le pueden vender los más increibles recursos-amuletos para conjurar el Miedo.<br />
<br />
Y ustedes están intentando vender la moto de su partido como talismán contra la desintegración de todo lo sagrado, la rendición a todos los terrorismos, y la invasión de todos los inmigrantes extreterrestres que vienen en pateras espaciales para implantarles a tod@s l@s español@s los virus de la poligamia, la ablación y la criminalidad.<br />
<br />
Pero, señores del PP, permítanme el consejo que les ofrezco: moderen un poco a sus guionistas, por favor, que están desbarrando en spring cuesta abajo y a toda velocidad en la pendiente del Terrorismo Psicológico con el que ustedes bombardean desde sus Opositoras poltronas los pobres cerebros de la gente que vive en este país.<br />
<br />
Y es que puede ser que de tanto ametrallear su supuesto y temporal lider a la gente con la amenaza que según él produciría una Paz Dialogada, de tanto atentado suicida contra el Sentido Común del señor Acebes, de tanto ladrar y tanto acojonar, la gente se termine cansando de su Chantage Emocional y decida dejar de pagarles el Impuesto Revolucionario de las Urnas.<br />
<br />
Moderen a sus guionistas, cúbranse otra vez esos colmillos de lobo con una piel de cordero, que últimamente están quedando muy al descubierto y cantan mucho. Seguirán siendo ustedes igual de peligrosos si no más aun, créanme.<br />
<br />
Pero al menos no serán tan penosísimos sus ridículos, y al menos se podrá respirar mejor.<br />
<br />
Gracias por la atención, atentamente<br />
<br />
C.O.V.]]></content>
</entry>
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	<author>
		<name>Isa</name>
	</author>
	<title>Una lata de atún.</title>
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	<modified>2006-06-02T21:31:42Z</modified>
	<issued>2006-06-02T21:31:42Z</issued>
	<dc:subject>Historias de Carne y Hueso</dc:subject>
	<content type="text/html" mode="escaped" xml:base="http://camisaoncevaras.bitacoras.com/archivos/2006/06/02/una-lata-de-atun"><![CDATA[<i><b>De como cuando los políticos siembran odio, los ciudadanos recolectan violencia, y de como cuando el odio escupido en los púlpitos de los oradores salpica hasta la cola de un supermercado, una puede tener la amarga certeza de que la sociedad está perdida.</b></i><br />
<br />
<br /><br />Cola de un supermercado, 5 y diez de tarde. Pan para bocatas, avíos para ensalada, una lata de atún en aceite de oliva. De las dos cajas, una tiene problemas técnicos, toda esa gente se ha tenido que pasar a la otra cola. El efecto estrés ambiental no se hace esperar.<br />
Observo a mi alrededor este ecosistema cambiante. Más o menos 10 minutos de cola, que en la cabeza resuenan como si fueran 20 ó 30, hay que ver cómo de desacompasado va el reloj mental respecto al reloj de muñeca cuando se está en la cola de un supermercado, y no te has traído ni un puñetero libro para por si acaso, cuanto mar de tiempo, que mal aprovechado, que desperdicio, lo que me cundirían a mí 10 minutos (20, 30...) en cualquier otro lugar del mundo que no fuera este super y esta cola.<br />
<br />
Y yo ahora no meto la mano en el bolso para sacar el cuadernillo y la pluma, que saltan las alarmas antirrobo en la cara de la cajera...<br />
<br />
Vaya, cambio de cajera, qué casualidad! Esta chavala es más simpática, bueno, quiero decir que es más normal que la otra, que ya es algo.<br />
Mira, por allá va otra vez esa señora tan mayor que estaba antes junto conmigo delante de las conservas, con aquella cara de cansada y arrastrando aquellos pies que dolían de puro vividos. Yo cogí unas latas de atún en aceite de oliva, que es mucho más sano. Ella una de atún en aceite normal, que es mucho más barato.<br />
<br />
Saco el cuadernillo?<br />
<br />
Ná, no merece la pena.<br />
<br />
Tendría que empezar historia nueva, y ahora no me apetecen empieces. También podría seguir con la que estoy escribiendo en el ordenata con el word... no, tampoco, que hemos dicho que nada de trocitos por aquí y cachitos por allá, que luego se pierde un tocho y conociéndonos, no lo reescribimos, eso fijo... Además, creo que el cuadernillo está terminado, habría que sacar el viejo y meter el nuevo en la funda de viaje de escribir por la calle. Mucho lío, eso hay que hacerlo en casa, no es plan.<br />
<br />
Si es que mira que hay gente hoy a esta hora, dios, qué pasada.<br />
<br />
Pues nada a falta de libro, a leer gente, que por lo menos están más a mano.<br />
<br />
Gente normalilla, compra de gente con niño, carrito de ama de casa alcohólica encubierta, cesta de soltero con cena para dos en perspectiva, viejecilla con muchos gatos, la señora mayor con su lata de atún, que da vueltas de caja en caja a ver en cual hay menos gente, una chavalina joven tonteando por móvil, varias caras oscuras, un niño en carrito.<br />
<br />
Bonito.<br />
<br />
Me gusta el cuadro que forma la gente.<br />
<br />
La señora de la lata de atún, pobre, se ve que ya no aguanta más. Pero no me ve. Le estoy haciendo señas que se acerque, pero la mujer lo único que quiere ver es la calle, y el bosque de gente no le permite verla.<br />
<br />
Por fin me ve y comprende.<br />
<br />
-Pase usted delante, señora.- sonríe cansada en vez de contestar que gracias.<br />
<br />
-Aaaaaáh! Pero esta gente que se ha creído, encima que tienen todo el tiempo del mundo, que no tienen nada que hacer nada más que estar planeando cual será el próximo robo, estos criminales, que son todos unos ladrones que para lo único que están aquí es para robar y aprovecharse de la caridad cristiana mal entendida de Europa!"<br />
<br />
Y entonces es cuando me doy cuenta que la señora de la lata de atún es negra.<br />
<br />
La verdad es que antes no me había fijado en ese detalle.<br />
<br />
La había visto vieja, cansada, había visto que emanaba fuerza, que no andaba muy sobrada de posibles, que tenía algo dentro, una dignidad majestuosa que se podía sentir... pero no me había parado en procesar el detalle del color de su piel. Sociológicamente, digo. Curioso, no?<br />
<br />
Pero la señora de atrás, por otra parte, igual de mayor que la "negra", sí que se ha apercibido del detalle de lo del tono.<br />
-Señorita cajera, esa negra, que se está colando, haga usted algo!<br />
<br />
La cajera quiere comenzar a pedirle a la señora (negra) que se ponga al otro lado de la cola, cuando ella contesta en francés que "esta chica me ha dicho que pase". No la entienden, claro.<br />
<br />
-Vamos, qué se ha creído, estos inmigrantes son todos iguales, y encima para qué querrá ella colarse, si no tendrá ni oficio ni beneficio, que aquí vienen todos a robar y aprovecharse de nuestro bienestar, que se ponga a la cola, esa negra por delante de mí no pasa, que este país es nuestro, y no de estos sin respeto. ! ( tras el discurso, algunas caras se encienden entre el orgullo de raza propia y el odio a la ajena, y eso me exaspera… siento que puedo estallar, son demasiadas cosas las últimas semanas, demasiado odio, demasiada vergüenza ajena, y ahora he llegado al límite, ahora que viene esta "señora" a ponerse así por una lata de atún...tengo que guardar la compostura, no le puedo dar razones para afirmar que « todos » los inmigrantes son iguales, que sea ella la que caiga, yo arriba.)<br />
<br />
-Es que yo le he dicho que pase primero. -contesto metiendo las manos en los bolsillos de la chupa porque me tiemblan..<br />
<br />
-Ah, sí?! Pues yo no quiero que pase, ea!- repone ella como quien está acostumbrada a imponer la ley con sólo nombrar las cosas, y que encima le hagan caso.<br />
<br />
-Pues qué mala suerte para usted, señora, porque yo estoy delante y sí la dejo pasar. -Dios, mis manos ! Se está produciendo un terremoto de rabia dentro de los bolsillos de mi chupa.<br />
<br />
-Habrase visto semejante falta de respeto para con las canas, cómo está la juventud, Dios mío, adónde vamos a ir a parar –la que no para es ella mientras le confirmo a la cajera lo de « la negra », pero esta buena señora sigue soltando su discurso, es que no para, es que no para, y cómo me está hirviendo la sangre... mis manos tampoco paran de temblar, pero no quiero que se vea.) adónde va este país (golpes de pecho, incrédula) que cualquiera puede venir de quién sabe donde y hasta colarse en los supermercados, y mientras la juventud faltándole a las canas !-La interrumpo, cortante pero sonriente y amable, pantojesca de tanto diente, que rabie ahora ella un poco la muy racista.<br />
<br />
-No señora, verá usted ; es que a mí me educaron muy bien, sabe, y lo que he hecho es precisamente honrar las canas de esta otra señora que peina tantas como usted, y que aunque sea de color, sólo lleva una miserable lata de atún y a mí me da la gana de dejarla pasar igual que me daría la gana de levantarme para dejarle a usted misma mi asiento si viajáramos en autobús. (Me oigo y no me puedo creer lo que oigo de mis labios, pero me está empezando a fallar la confianza, la rabia me está haciendo salir el acento y la buena señora lo aprovecha. Me mira sopesando mis rasgos, intentando ubicarme racialmente. Duda; sudaca, mora... esta es la parte que siempre me divierte.)<br />
<br />
-Claro, tú como eres de esas, menuda panda estáis todos hechos, pero si a vosotros qué más os da, si sois todos unos desocupados y unos…<br />
<br />
-Señora, que yo a usted no tengo el gusto, cómo sabe usted lo de mi hoja de penales?<br />
Momento crítico: la cajera ha terminado con el cliente antes que nosotros, y la señora de atrás intenta torpe y absurdamente colarse delante « de la negra » y de mí misma, pero yo, con dos ovarios y un olé planto la lata de atún delante de la cajera, y empujo a la señora negra para que pase. La de atrás está que trina, y literalmente.<br />
<br />
-Pero es que se va a consentir esto ! Pero es que en el mundo no hay… ! (lo que no hay en el mundo no lo llegó a saber nadie, porque yo me vuelvo y le digo, más cortante que nunca y rozando el límite autoimpuesto de compostura )<br />
<br />
-Mire, señora, aquí lo que pasa es que hay una cola tremenda y una persona con un sólo producto, y en esas situaciones yo SIEMPRE dejo pasar, SIEMPRE, comprende ?! (contrólate, contrólate, organiza esas manos, compórtate)<br />
<br />
-Pues yo no lo hago NUNCA, me oyes, NUNCA! (también es curioso que yo antes era « usted », y ahora que mi lengua me ha definido con su acento soy « tú »… )<br />
<br />
-Pues yo lo hago SIEMPRE, me oye, SIEMPRE! Fíjese si lo hago siempre que hasta a los ESPAÑOLES les dejo pasar ! Vamos, hasta a los españoles racistas, señora, que todavía hay clases y a mí me dieron muy buena educación! (diente, mucho diente, que rabie bien y sea ella la que quede por mal educada…)<br />
<br />
-NUNCA, NUNCA (ya me he dado cuenta que a la mujer se le encasquilla el discurso y se repite mucho, pero eso me vale a mí para reforzar mis posiciones)<br />
<br />
-Ah, usted no lo hace nunca ?! Pues esa falta de amor al prójimo es algo muy poco cristiano, señora, y yo creía que este era un país muy fervoroso ! (lo repito : yo misma me oía y no me creía las salidas que estaba teniendo…)<br />
<br />
“La negra” recoge su lata de atún, pagada de a centimito a centimito, para más inri. Mira (avergonzada) y saluda con su sonrisa cansada. Por fin me toca, la cajera pasa mi pan, rabanitos, lechuga y atún en aceite de oliva, y yo mientras tanto comento con ella que mira, parece que ya se ha arreglado la otra caja, intentando parecer lo más natural y relajada posible, aunque la chica se da cuenta del jaleo que estoy formando en el fondo abismal del bolso porque mis manos no responden. La de atrás busca refuerzos entre el público, pero la gente está por fin medio divertida medio avergonzada, y la buena señora se come su rabia en salsa, con grandes gestos, premoniciones sobre el hundimiento de la Patria y demás lindezas oraculosas del mismo sino con las que regala a un auditorio al que ya no convence porque se ha pasado de cruel.<br />
Consigo controlar mis manos y pagar, toda una proeza, y todavía me quedan arrestos para rematar la faena, así que cojo mis cosas, saco dientes hinchados de hipócrita amabilidad, y digo así en general para todo el mundo :<br />
<br />
-Hala, pues que tengan ustedes un buen día.<br />
<br />
Golpe de melena y caderazo al aire como punto final.<br />
<br />
En la calle, a unos 10 metros del super, « la negra » espera apoyada contra la mampara de la parada del autobús, y yo me paro frente a ella abriendo en el armario de los idiomas la carpeta « francés ».<br />
<br />
-Le queda a usted mucho para llegar a casa, señora?<br />
<br />
-15, 20 minutos. Con suerte me puedo sentar.<br />
<br />
-Pues nada, a ver si viene pronto el bus, que con esto de las obras nunca se sabe.<br />
<br />
-Muchas gracias por todo. Por dejarme pasar y por lo otro…<br />
<br />
-No pasa nada. Hay que educar a la gente.<br />
<br />
-Pero ahora esa señora estará enfadada con todos los inmigrantes…<br />
<br />
-Ah ! Y antes no lo estaba? Pero lo importante es que la otra gente sepa que eso no se puede consentir, que no hay que tener vergüenza de enfrentarse a las cosas con las que uno no está de acuerdo, aunque yo misma me estaba muriendo de nervios, pero hay que estar ahí.<br />
<br />
-Mi autobús.<br />
<br />
-Que se pueda usted sentar, y que llegue pronto.<br />
<br />
-El viernes voy a rezar por ti.<br />
<br />
Se va en el autobús, sentada, y yo me quedo pensando en las cosas tan extrañas que tiene la vida.<br />
Cómo es posible que a una pedazo de atea irrecuperable como yo se le haga tan cálida al corazón esa oración prometida para mañana por una desconocida. ]]></content>
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	<author>
		<name>Isa</name>
	</author>
	<title>Para un viñetista al que le prohiben crear.</title>
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	<modified>2006-04-22T21:03:34Z</modified>
	<issued>2006-04-22T21:03:34Z</issued>
	<dc:subject>Historias de Carne y Hueso</dc:subject>
	<content type="text/html" mode="escaped" xml:base="http://camisaoncevaras.bitacoras.com/archivos/2006/04/22/para-un-vinetista-al-que-le-prohiben-crear"><![CDATA[<i><b>A ti no te ha pasado nunca que te asalta una idea y no tienes más remedio que crearla, irremediable e inmisericordemente?</b></i><br />
<br />
<br /><br />A ti no te ha pasado nunca que te asalta una idea y no tienes más remedio que crearla, irremediable e inmisericordemente?<br />
No te ha pasado nunca que estás tranquilamente haciendo cualquier cosa y de pronto te asalta una historia que oíste hace 10 años, y te aprieta y te aprieta y no te deja de apretar contra las sienes hasta que no te queda mas salida que coger un papel y cualquier cosa que escriba, y derramarla ahí mismo?<br />
Por ejemplo que estés trabajando así tan normal, y te sorprendes a ti mismo estructurando un texto que nunca antes has leído porque te lo estás inventando en este mismo momento.<br />
O que estés de visita en alguna parte y sientes que llaman al timbre en tu cabeza, y es una historia que se te presenta así, sin avisar ni pegar un toque por teléfono ni nada, y tú allí en ese salón con unas pastitas de té, intentando poner cara de estar presente, cosa harto difícil visto que tus pensamientos se han puesto a ordenar palabras para montar un cuento que para colmo sabes que le va a gustar a tus hijos.<br />
A mí sí, a veces. Es un tormento.<br />
Porque lo malo no es que te invadan el cerebro personajes, situaciones y encrucijadas, no.<br />
Lo malo es que se empeñen en comportarse como si estuvieran vivos, y exijan ser nacidos.<br />
Es... como un parto. No tanto porque duela, al menos físicamente. Es que es como tener un hijo dentro, pero uno monstruoso que quiere nacer, y si no lo naces te roe las entretelas y te pesa en la cabeza y te persigue todo el tiempo, y te escuece en las revueltas de la masa gris, y te envenena el hígado si lo retienes demasiado tiempo dentro, y lo llevas como una carga, un peso, un eco entre tus orejas, una nube, más bien neblina que te cubre todo el espacio racional y te roba toda la energía que necesitabas para funcionar en un simple stand-by, y se mantienen ahí como un dolor sordo que te produce una sensación de malestar y te pone de mal humor porque tiene que salir, tiene que salir y quiere salir, ser creado.<br />
A veces es como un deseo irresistible, un relámpago de furor casi físico sobre tu piel, sólo comparable con la necesidad de yacer con tu pareja.<br />
Y otras veces como un llanto suave que cura y te maravilla, y te hace reír mientras se deja llorar.<br />
Mientras se deja crear.<br />
Y no te queda más remedio que crearlo, estés donde estés, hagas lo que hagas. Deja caer lo que tengas entre mano y ponte a crear.<br />
Y suelen pasar cosas... que mejor me las callo porque no me las creería nadie...<br />
Por ejemplo, que tengas que salir del autobús corriendo en cualquier parada, y meterte en la primera tienda que encuentres y pidas ansiosamente un cuaderno y un boli con la misma voz que si en realidad te hubiera dado un dolor de estómago y estuvieras buscando un retrete.<br />
Pero no, tú lo que tienes es una historia clavada zumbándote en el pelo, y la tienes que escribir, la tienes que crear, no puedes hacer otra cosa más que ponerla fuera de ti palabra tras palabra en fila india, hormigas de tinta que portan admirablemente en su cuerpo pintado toda la carga titánica de las ideas que representan.<br />
Al final terminas llevando siempre un cuadernillo y una pluma de tinta roja al igual que hay gente que no puede salir sin un paquete de pañuelos, o quien no pone el pie en la calle sin la cartera o el móvil.<br />
Y aún así te pasan cosas; que te ataque un cuento en un autobús plenito del todo a lo lata de sardinas, de pie, agarrándote precariamente al asidero y tengas que escribirlo locamente y sin más, allí mismo, oyendo los pensamientos de esa señora que te mira, tan decentemente trajeada, que va despotricando en sus adentros sobre la juventud de ahora, que parece que van todos endrogaos o qué les pasa que están tós locos...<br />
Y sí, claro que te da algo de corte, pero es que tú no lo puedes evitar, tienes que escribir esta historia, la tienes que crear porque si no se te muere dentro, y se muere también una parte de ti que no sabías que tenías, pero da igual porque justo ahora que sabes que la has perdido es cuando sientes lo mucho que la necesitabas.<br />
O que estés en Salamanca en medio de una procesión de Semana Santa, y oigas a un niño pequeñito (posiblemente de Surinam) explicándole a su madre que esos señores con sus capirotes van vestidos de; "nacht paars" (morado noche, en idioma inventado infantil, claro), y tú vas y en ese momento te pones a rimar nacht con zacht con lach... y al final tienes que ponerte a buscar en tu bolso y le venderías a Dios tu alma por un algo con que poder escribir, cosa que al final no se hace necesaria porque encuentras un ticket de la compra viejo y un lápiz de ojos, y entonces te escribes de un tirón aquello de ' de kinderen van de nacht', que no recuerdo de memoria cómo seguía, pero que hasta a mí misma me gustó... (creo que hace poco he visto por ahí ese ticket, después de todo no lo perdí ni lo tiré, destino que suele ser el normal para mis escritos callejeros). Y es que a veces a mí no me asaltan historias, sino palabras. Y puede ser que las palabras mismas decidan en qué idioma quieren ser nacidas. Y otras veces me tengo que controlar para no escribir mezclando los idiomas: tengo que corregir y cortar expresiones y palabras que no corresponden, que son de otra raza; palabras e idiomas que quieren ser creadas juntas en el mismo texto porque juntas conviven en mi cabeza prolífica y multiculturalmente, y no entienden, las pobres, de las cosas de las fronteras y las banderas. Ni siquiera de las fronteras gramaticales pues.<br />
Es un tormento porque te domina, te abduce y te subyuga, te secuestra, te agota y sólo se calma cuando le haces una casa de papel y tinta, una cuna, un lugar donde ser, un ente físico que le haga perdurar la inmensa eternidad de tiempo que puede llegar a perdurar el chasquido de una palabra en el viento.<br />
Puede llegar a dar vértigo si te paras a pensar que no eres tú quien decides sobre tu propio tiempo, sino que son las palabras y las historias las que te dirigen y organizan tu vida.<br />
Y después de todo, he de reconocer que aunque casi nunca leo dos veces lo que escribo, me siento bien si lo he escrito, como cumplida, como completa. Y no me importa que sé que no soy especial escribiendo; lo único que yo necesito es escribirlo.<br />
Es un sentimiento que se puede asimila a la Felicidad, la sensación de Ser Completo.<br />
Por eso hace unos días que me imagino en la situación de Sorrocloco y se me destroza el alma.<br />
Si yo me viera un día mutilada en mi necesidad de crear estas cosas me volvería gris y desaparecería poco a poco en la masa informe de la realidad.<br />
Agradezco al destino que nadie en mi familia sea "importante".<br />
Esto me asaltó esta mañana en mi trabajo, y mejor o peor, es un reflejo de lo que siento.<br />
De juntadora de palabras a viñetista: va por ti, Sorrocloco. ]]></content>
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	<author>
		<name>Camisa Once Varas</name>
	</author>
	<title>Relato de un encuentro casual con Vieja Araña.</title>
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	<modified>2006-04-07T17:29:25Z</modified>
	<issued>2006-04-07T17:29:25Z</issued>
	<dc:subject>Historias de Carne y Hueso</dc:subject>
	<content type="text/html" mode="escaped" xml:base="http://camisaoncevaras.bitacoras.com/archivos/2006/04/07/relato-de-un-encuentro-casual-con-vieja-arana"><![CDATA[<i><b>De cómo alguna gente atrae sin querer sucesos y personajes extraños, y encima a veces da grima contar las cosas porque no te creen...<br />
<br />
Relato del encuentro con una Vieja Araña acontecido el viernes 24 de marzo del corriente en una parada de tramvía a eso de las 19:30.</b></i><br />
<br />
<br /><br />El laúd de Eduardo Paniagua que subía desde mi móvil hasta los auriculares incrustados en mis orejas podía haber servido quizás para parar el primer ataque de la Vieja Araña, pero el segundo embite fue imposible de eludir ; la Vieja Araña había elegido presa, y esa presa, esta noche, soy yo.<br />
<br />
"Noooooooooo!- pienso yo en mis adentros, aferrando desesperadamente mis ojos a las líneas del libro en mis manos- no hoy, por favor, que tengo a Aliena a punto de parir en un derrumbe! Hoy no, que me las prometía yo tan feliz con el mar de tiempo para leer que tengo : estos ocho minutos que me quedan antes de llegar el tramvía, esas 10 paradas y luego esas cuantas calles a recorrer a patita antes de llegar a destino... A lo mejor la driblo  a esta mujer con una sonrisa amable y una zambullida contundente en las páginas del libro, que no quepa duda que no pienso dejarme distraer... Pues no, como que la señora me da por cazada, no me va a querer soltar más... Mierda. A este paso no termino yo el libro este... Vale, el último intento; me saco un auricular, slo uno, dejando bien a las claras la intención que me mueve de seguir oyendo música, y sobre todo, no quitar por nada del mundo el libro de la Posición Lectura."<br />
<br />
<br />
Lo primero, observar al enemigo.<br />
<br />
Esta vez la Vieja Araña tiene aspecto de Miss Murple; delgada, alta, sombrerito excéntrico, poco pelo y rizado, muy decentemente vestida, con cierta frescura de movimientos, agradable. Me cae bien.<br />
<br />
Ni observar ni nada : por supuesto, está claro que me ha atrapado.<br />
<br />
Sonrío indefensa para mí misma, plenamente consciente de la irreparable pérdida de tiempo de lectura que me va  a suponer el haber caído en la telaraña de esta mujer, y también de mi natural incapacidad para no dejarme cazar por este tipo de fauna de ciudad que circula por calles y plazas y se aposta a la caza y captura en sitios estratégicos  como paradas de transporte público o colas en las tiendas, y que tiende con sus ojos y sus palabras redes invisibles de seda con las que atrapan a pasantes despistados a los que sorben minutos de atención, materia de la que alimentan su alma y que ansían y necesitan más que la comida.<br />
<br />
Así, mientras me saco los auriculares (los dos) y voy enrollando ya resignada los cables (que luego siempre se hacen un gurruño y me pongo de los nervios porque me pierdo segundos de música), los guardo en el bolso, meto el móvil en el bolsillo que la chaqueta, y cierro, vencida, el libro, retirándolo incluso de la Posición Lectura, ya le voy contestando que sí, que veo bien para leer con esta luz de anuncio de parada, que no creo que sea nada extraordinario sino cuestión de costumbre del ir por ahí siempre con libro incorporado, que los ojos ya se entrenan para eso del ir descifrandos textos a media luz.<br />
<br />
Ella que qué bonitos ojos tienes, yo que gracias, que los suyos son muy especiales porque tienen mucha luz. Ella se ríe, contenta, saboreando la victoria, le digo que no miento, que de verdad tiene unos ojos que llaman la atención porque parecen que quieren comerse las cosas de tan abiertos, de tanta luz que emanan. Es feliz.<br />
<br />
Por supuesto, qué casualidad, ella está esperando mi mismo tramvía, y, por supuesto, qué casualidad, ella también se baja en la última parada.<br />
<br />
Y por supuesto, cómo no, me termina preguntando que de dónde soy. Yo utilizo mi salida de siempre ; pregunto, cara triste pero sonrisa irónica en los ojos : « Qué tan mal hablo que se me nota enseguida ?! »<br />
<br />
No, no, que no, contesta ella, que es el conjunto de todo ; el pelo, los ojos, el acento. Yo me río para cortar el momento, y ya le cuento de donde vengo.<br />
<br />
Ah, qué alegría ! ahora puede practicar un poco mi idioma, si no me importa, claro, que ya hace meses que no lo oía. Claro que no me importa, a ver, para comprobar cual es su nivel, presénteseme usted y dígame de dónde es y todo eso. Su nivel es bueno, pero ella habla a cámara lenta, buscando palabras y tiempos verbales, demoníacos tiempos verbales que parece que tiene este mi idioma, al menos es lo que dicen todos los que no lo tienen como materno.<br />
<br />
Le corrijo algunas veces los géneros, le amplío algo de vocabulario, le cuento anécdotas, historias de etimologías y rollitos destos. La Vieja Araña resplandece, gesticula alegre y sus ojos, madre mía, qué ojos, cómo relucen. <br />
<br />
Se llama Elisa, y mientras le recito aquello de « cuando en aqueste valle al fresco viento… », pienso por 5° vez en la pobre Aliena  a punto de parir en medio de un derrumbe, pero ya sin acritud ; estoy empezando a retroalimentarme de estos ojos…<br />
<br />
Se lanza a contarme una historia que no le debo contar a nadie ; ella la ha tenido guardada tantos años, clavada en el alma…<br />
<br />
Cuando era pequeña viajaba mucho con sus padres, por todas partes del mundo.  A veces pasaban semanas de vacaciones en una gran propiedad de unos amigos de los padres, en mi provincia…<br />
<br />
Y allí había un hombre, qué ojos, que se ocupaba de los caballos ; los paseaba, altivo, los cuidaba, sudoroso, los enjaezaba como a una novia, llevaba la carroza de los señores  cada vez que alguien la necesitaba para salir, o simplemente para lucirse.<br />
<br />
Era hermoso como una estatua antigua, alto, fuerte, mayor que ella.<br />
<br />
La primera vez fue en las cuadras. <br />
<br />
Actuaron como si no fueran ellos, como si unas fuerzas o quizás espíritus salvajes les hubieran poseido y se valieran de sus cuerpos para hacer estallar la primavera en el mundo.<br />
<br />
Al terminar se miraron sorprendidos y se vistieron incrédulos en silencio, y en silencio esperaron hombro con hombro en el quicio de madera, deslumbrados por el día, como el que ingresa por primera vez en un mundo visto con los ojos de un esclavo nuevo de la Diosa Luna.<br />
<br />
Y aunque se alejaron como zombis y cumplieron el resto del día con sus obligaciones como si fueran cascarones mecánicos pero vacíos, sin ánima, el vínculo fue inmediato, y así, al día siguiente, y sin haberlo comentado previamente, se vuelven a encontrar en las cuadras, esta vez ya  dueños de sus propios cuerpos, sin fuerzas intermediarias que decidieran por ellos.<br />
<br />
Vivieron así un verano secreto e intenso en el que ella cumplió 16 años.<br />
<br />
Él le regaló un anillito de oro con una S gravada que alguna vez le había regalado un duque a su abuela cuando era niña, y que era el único objeto de valor que existía en toda la familia.<br />
<br />
Los padres de ella le regalaron un vestido de mujer , y los dueños de la finca, a su vez, agasajaron  a todos con una propuesta de boda ventajosa y beneficiosa para todos : casar a las dos familias, las dos fortunas.<br />
<br />
Entonces los dos huyeron.<br />
<br />
Ella se vistió de campesina, y él cojió dos de los caballos viejos. Era un hombre honrado, y dos caballos viejos le cubrían el sueldo que se le debía ; él no se llevaba nada de nadie.<br />
<br />
Los atraparon cerca de la frontera, meses más tarde, cuando ya era terde para todo : tarde para una boda que nunca se realizaría, tarde porque las malas lenguas habían propagado con rapidez y alegría la burla de los amantes, y tarde porque el vientre de ella ya estaba lleno del fruto de la deshonra, o mejor dicho, del rocío de tanta noche por esos caminos del mundo, que fueron su casa.<br />
<br />
A él lo llevaron de vuelta a la finca, y de allí a la cárcel por ladrón de ganado.<br />
<br />
A ella la mandaron de vuelta a su casa, donde su madre horrorizada no pudo más que estar de acuerdo con el padre cuando este decidió que aquella verguenza nunca podía nacer, de ninguna manera, faltaría más, una familia tan creyente y devota de Dios no puede permitirse un niño que encarna en su cuerpo la definición de pecado.<br />
<br />
Nunca más se vieron.<br />
<br />
Nunca se olvidaron.<br />
<br />
Luego pasó de todo en su vida: se hizo bohemia, dejó esculpir su cuerpo por un escultor famoso que, gracias a dios, la representó completamente irreconocible en la desnudez del bronce moderno, estudió en la universidad para escarnio de su clase, se divorció, para más inri… Nunca tuvo hijos porque el médico que le practicó el aborto la dejó « inútil » por error… Me cuenta todo esto acelerada porque se acerca el fin de la línea.<br />
<br />
Todavía, mientras nos levantamos para salir, le queda aliento para contarme rápidamente que hace poco casi le da un ataque por la indignación que le produjo el que la rechazaran como becaria en un grupo de estudios linguísticos porque, como le espetó en su cara un joven catedrático : « eso sería tirar el dinero, señora, usted comprenda que una persona joven siempre es más interesante porque puede utilizar los conocimientos en hacer algo útil por la sociedad… Usted ya ha aprendido todo lo que tenía que aprender, y esto que hace al querer quitarle el puesto a un joven  es egoismo : usted ya no va a reportar nada a nadie, comprendalo”<br />
<br />
Nos bajamos al fin, y nos quedamos aún un rato charlando, mejor dicho, mirandonos.<br />
<br />
<br />
Me da la mano, y en su dedo meñique lleva un anillito de oro con una S gravada.<br />
<br />
Nos despedimos, me pongo en marcha, saco los auriculares y demás, me envuelve Paniagua, me vuelvo porque siento que ella me mira y efectivamente, está de pie, saludando feliz con todo el brazo extendido, reluciente… Saludo, y los trozos de tela de araña que me cuelgan de los brazos se sacuden como las ramas de un sauce llorón.<br />
<br />
En ocasiones así me doy cuenta de todo lo que me pierdo si tapono todos mis medios de contacto con la realidad mientras camino por la calle ; los ojos en un libro, música en los oidos… a veces merecería la pena más ir leyendo en los ojos de la gente.<br />
<br />
Ah, sí, veamos cómo le va a Aliena!<br />
<br />
Casi a la vuelta de la esquina me vuelvo porque me doy cuenta que voy a perder de vista a esta Vieja Araña, y que quizás será para siempre.<br />
<br />
Está sentada en la parada, esperando a que la dejen entrar en el tramvía en la dirección contraria a la que ha venido. Sonríe. Creo que está disfrutando.<br />
<br />
A su lado se sienta entonces una chica joven, también extranjera como yo.<br />
<br />
Ella le sonríe, radiante, y empieza a tejer su red de seda.<br />
]]></content>
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	<author>
		<name>Camisa Once Varas</name>
	</author>
	<title>Pero mira que es malito mi niño, de verdad!</title>
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	<modified>2006-03-17T13:47:19Z</modified>
	<issued>2006-03-17T13:47:19Z</issued>
	<dc:subject>HISTORIAS COTIDIANAS</dc:subject>
	<content type="text/html" mode="escaped" xml:base="http://camisaoncevaras.bitacoras.com/archivos/2006/03/17/pero-mira-que-es-malito-mi-nino-de-verdad"><![CDATA[<i><b>De cómo las cosas serias a veces hay que tomárselas a risa aunque no tengan gracia.<br />
</b></i><br />
<br />
<br /><br /><br />
Niño! Eso no se dice!<br />
<br />
Niño! Eso no se hace!<br />
<br />
Eso no se toca, niño! <br />
<br />
Que te lo comas todo, niño!<br />
<br />
AY! Si es que este niño nos tiene desquiciados a su padre y a mí!<br />
<br />
No se está quieto ni un segundo, todo el día con un porqué en la boca, que se te pasa la vida en un responder y no deja a nadie tranquilo!<br />
<br />
Yo ya no se qué hacer con él!<br />
<br />
Ahora en septiembre cuando por fin entró en los parvulitos, nos pensamos que la cosa se iba a calmar un poco, pero nada!.<br />
<br />
Los otros niños cuando llegan las 7 de la tarde están hechitos polvo después de todo el día jugando, corriendo, saltando... Pero el mío! Este es que no se entera. Como si nada.<br />
<br />
Ya me lo decía a mí mi comadre: "este niño lo que tienes que hacer con él es llevarlo al médico, que esa vida que tú llevas no es buena y no hay quien la aguante mucho tiempo..."<br />
<br />
Pero claro, como lo llevé al médico del seguro, que a fin de mes le pagan su sueldo lo mismo trabaje o no, pues el muy buen señor dice que no, que lo del niño no tiene nada de raro, y que es todo muy normal, que yo no sé lo que esta gente entiende por normal! Seguro que si le fuera a la consulta privada que tiene por las tardes sí que me mandaba algo para el niño. Pero qué va, que yo no me gasto un dineral en esto porque es que no, que esto se arregla con un guantazo bien dao cuando corresponde.<br />
<br />
Y lo que me dice el médico: el niño que haga deporte después del cole, que mire a ver si lo puedo apuntar en un grupo de teatro o algo así, que es un niño muy inteligente y muy creativo, que a ver si le apunto en alguna actividad deportiva, y desde luego en dibujo o algo así que permita al niño expresar su capacidad creativa! Amos, que lo que yo le dije, que a ver si usted se ha creido que el niño es mariquita, oiga, usted de qué va!<br />
<br />
Y es que no es sólo en casa, que a la señorita también la tiene loca. No se le está quiero ni un segundo, vamos, es que hasta cuando tienen que pintar el niño pinta de pie y bailoteando como si tuviera el baile de sanbito el joío, que siempre está de pie pegando saltitos, siempre de pie como si tuviera prisa el niño, que na más parece que le quemara el culo la silla...<br />
<br />
Y luego, siempre distrayendo a toda la clase, a todo le busca él una revuelta para sacarse una pregunta que hacerle a la señorita, él todo lo quiere saber. Él no puede ser como los otros niños y creerse las cosas que le dicen, no, que va; a él hay que explicarse el porqué de los porqueses, qué niño, qué agonía!<br />
<br />
Y a la del 5° la tiene frita, la mujer. Vamos, si por el niño fuera se pasaba el día entero jugando con esa niña.  Yo por mí ya ves, con eso que me dejaba a mí respirar, pero es que la mujer se agobia. (Hombre, es que la del 5° también yo no sé qué es lo que se espera de un niño de 4 años, hombre, la verdad, las cosas como son, que el chiquillo también lo que tiene es que está en la edad del jugar, digo yo, que es que hay algunas madres que no tienen tampoco mucha idea, hombre, que todas las criaturas son así, hombre, aquí y en Pekín!)  <br />
<br />
Bueno, eso que te iba diciendo, que el niño se va la criaturita a jugar con los otros chiquillos aquí abajo al patio y vuelve a todos locos. Es que yo lo veo des de la ventana, y me mareo del niño, mira, así que las otras madres pues siempre están también criticando y no le dejan pasar ni una.<br />
<br />
Y ahí es cuando ya el niño me toca las narices, hombre. Con el trabajito que a mí me ha costado que me haga la gente aquí en el bloque un poco de sitio, y ahora con el niño este tengo cada día una vecina mosqueada conmigo...<br />
<br />
Es que cuando no le ha hecho un moratón a un niño, le ha roto un juego a otro, y si no les ha pisado los castillos de arena a los chiquititos en el arenero por ir corriendo como un loco, o le ha dado un pelotazo a alguno de los abuelos que están siempre en los bancos tomando el sol. <br />
<br />
De verdad, eh! Yo ya no sé qué hacer con él.<br />
<br />
Y es que el niño va como una polvorilla por todas partes corriendo; ahroa se tropieza con una vieja, ahora tira de culo a un niño chico... vamos, que estoy siempre en boca de todo el bloque, que me ponen las vecinas como los propios trapos.<br />
<br />
Y el otro día, como le rompió una chaqueta jugando al niño de la Tomasa, pues ahí es cuando ya se desmadró la cosa... La que me montó la Tomasa aquí en el pasillo fue de aupa!<br />
<br />
Que si una chaqueta de 100€, que si se la voy a tener que pagar yo, que si esto sigue así va a haber que llamar a la policía o avisar a los servicios sociales, que si soy mala madre... YO! Mala madre yo! Que me desvivo por mi hijo! Que lo llevo al médico y me preocupo por él!<br />
<br />
Amos, hombre!<br />
<br />
Así que a eso he venido yo aquí, señor director. Usted que ya lo sabrá, que seguro que se lo cuenta la señorita, comprenderá lo que yo le digo.<br />
<br />
Yo es que me he enterado que en Francia dicen que dandole unas pastillitas a los niños que se portan mal pues e evita que luego se hagan unos descontrolados y además que así se terminan portando bien. Y me pregunto si eso no se va a hacer también aquí en España, para todos estas criaturitas que se portan mal algunas veces.<br />
<br />
Hombre, que mi niño malo no es, las cosas como son, pero como dicen que luego los niños traviesos se vuelven delincuentes, pues a ver si se pudiera darle a este niño la pastillita esa, o un tratamiento o algo para que sea bueno y se porte bien y deje tranquilo a todo el mundo, que nos tiene a todos locos y no deja ni respirar.<br />
<br />
Cómo que no?<br />
<br />
Que mi niño no es malo, que no se porta mal?<br />
<br />
Pero y usted que sabrá, hombre?<br />
<br />
Pues no le estoy contando yo que no se puede vivir con él?<br />
<br />
Vamos hmbre, que no me cree o qué, que nada más parece que me está poniendo usted de mentirosa, habrase visto!<br />
<br />
Vamos, hombre, lo que hay que oir! <br />
<br />
Que el niño todo lo que tiene es mucha salud y mucha energía y mucha creatividad!<br />
<br />
Pero usted a mí me toma por tonta o se cree que me chupo el dedo o qué?<br />
<br />
Pues que sepa usted que usted estas cosas no me las puede decir a mí, porque yo no soy como otra gente que no paga impuestos, que mi marido y yo cotizamos, y a ver si usted no se ha enterado que de ahí es de dónde sale su sueldo y el pan que usted se come, faltaría más! Que usted está aquí para atender a los clientes, que somos los padres de los alumnos, hombre!<br />
<br />
Respeto!<br />
<br />
Un poquito de respeto dice!<br />
<br />
Eso es lo que le digo yo, que haga usted el favor de respetar al contribuyente, que usted está ahí para algo, y es para atender a los ciudadanos, hombre, vaya que sí!<br />
<br />
Ah, sí? <br />
<br />
Así están las cosas?<br />
<br />
Pues sabe usted qué le digo?<br />
<br />
Que se meta usted su escuela por donde le quepa, que yo a mi hijo lo voy a llevar a otra parte, hala, a ver qué le parece eso!<br />
<br />
Que sepa usted que se lo voy a decir a todas mis vecinas, lo desagradable y lo poco comprensivo y humano que es usted, y que vayan sabiendo cómo se las gasta el director del colegio donde mandan a sus hijos!<br />
<br />
Vamos, ni que a mí me hiciera falta estar pasando por todo esto!<br />
<br />
Ahora mismo me puede uster dar de baja a mi niño de esta mierda de colegio, que me lo llevo interno a un buen sitio donde le impongan una buena disciplina y le enseñen a estarse sentado y a no hacer tantas preguntas y a no jugar tanto, y a ser obediente y a no volver loca a la gente, caya que sí, tantos cuentos como tienen ustedes con la tontería de la alternatividad y los rollos esos que no valen para nada!<br />
<br />
Interno me lo llevo, sí señor, interno a un buen colegio donde me lo hagan un hombre obediente, hecho y derecho, y donde sepan que la letra como entra es con sangre, hombre!]]></content>
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	<author>
		<name>Camisa Once Varas</name>
	</author>
	<title>YERMA 2006</title>
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	<modified>2006-03-10T20:47:06Z</modified>
	<issued>2006-03-10T20:47:06Z</issued>
	<dc:subject>HISTORIAS COTIDIANAS</dc:subject>
	<content type="text/html" mode="escaped" xml:base="http://camisaoncevaras.bitacoras.com/archivos/2006/03/10/yerma-2006"><![CDATA[<i><b>De cómo la Justicia será Legal, pero es Inhumana. Y de cómo, de nuevo, el derecho que menos cuenta es el de la mujer y su Sangre.</b></i><br />
<br />
<br /><br />El hueco vacío entre mis brazos tiene forma de pañales frescos y noches blancas. De caricias nuevas y muslos tiernos. De leche en carne viva y ojos que aun no ven y de orgullo y de miedo y del cuerpo pequeño y arrugado de un viejo recién nacido.<br />
<br />
El hueco vacío entre mis brazos tiene la forma del hijo que lo ha de llenar y no lo llena un mundo entero porque  ha tomado los perfiles dulces de dos pechos cálidos, ensangrentados, y un vientre redondo, que contiene un universo a punto de eclosión.<br />
<br />
Es un hueco vacío pero lleno de los recuerdos por llegar, tan presente tan invisible tan palpable que hace daño en las entrañas cada vez que se respira.<br />
<br />
Tiene la forma de esa una pieza que falta en un puzle, esa una pieza que le ponía la cara a la luna.<br />
<br />
Y espera.<br />
<br />
Espera que llegue la hora y mientras espera no hace juegos tontos de palabras y esperanzas porque el futuro tiene fecha y cita en una clínica con un tubito donde nada mi hijo, esperando su hora, despreocupado en no saber que está por nacer.<br />
<br />
Mi cuerpo doliente, mis entrañas mutiladas respiran y trabajan y viven sólo para que llegue ese día en que un doctor, una doctora, realize el milagro de comenzar a terminar el puzle de mi corazón.<br />
<br />
Pero primero luchar contra la muerte, luego crear la vida.<br />
<br />
La guerra ha sido dura. <br />
<br />
Fue triste y doloroso llenarse de aquel veneno que había de curarme pero me hacía sentir tan enferma. <br />
<br />
Claro que fue aún peor entrar en aquel quirófano sabiendo que saldría de él con todos mis hijos muertos ; que un auxiliar, una enfermera, arrojaría a un contenedor mis pobres ovarios torturados por el cáncer. Mis pobres ovarios tan llenos de semilla de universo.<br />
<br />
Más duro incluso que saberme sin ovarios fue el imaginarlo tirado en el fondo de un contenedor.<br />
<br />
Imaginar a la enfermera, al auxiliar, con un gesto indiferente y profesional arrojando al cubo de la basura los ovarios carcomidos donde reposaban los hijos del alma que nunca podrán ser.<br />
<br />
Pero había sido una doctora la que tuvo la idea : antes que la quimioterapia envenenara mi cuerpo y los cuerpos de mis hijos en sus huevos, había que rescatarlos, sacarlos de allí y guardarlos en lugar seguro hasta que su madre pudiera volverlos a acojer, ahora ya fecundados y preparados para vivir, embriones de sueños.<br />
<br />
Ganamos una a una y sin perdón todas las batallas de aquella guerra.<br />
<br />
Ganamos todas las batallas, todas ; le ganamos la Guerra al Cáncer.<br />
<br />
Pero no hubo manera de ganarle la guerra al desamor.<br />
<br />
Hijos míos de mis entrañas  vacías !<br />
<br />
El cáncer del mundo, la muerte de la esperanza.<br />
<br />
El desamor que todo lo seca.<br />
<br />
Cuando nos separamos nunca creí que llegaría a pasar esto.<br />
<br />
Inimaginable.<br />
<br />
Impensable.<br />
<br />
Juntos habíamos vivido, sufrido, luchado y reído. Juntos habíamos burlado al cáncer guardando en un tubito los embriones fecundados que algún día llegarían a ser nuestros hijos; suyos y míos al 50% en virtud de la unión de nuestro material genético.<br />
<br />
Quién iba a pensar que amanecería el día, después de tantos años que tú me prohibirías implantarme mis propios embriones.<br />
<br />
Qué juego inhumano es este ?<br />
<br />
Cómo pueden llegar a odiarse tanto dos personas que alguna vez compartieron sueños y almohadas !<br />
<br />
Cómo !<br />
<br />
Te lo tengo que pedir por favor ?<br />
<br />
Te lo tengo que suplicar de rodillas ?<br />
<br />
Te lo tengo que implorar por amor de Dios ?<br />
<br />
Mírame en cruz !<br />
<br />
No te pido nada que no me puedas dar, si yo no te voy a pedir que le compres zapatos y lo lleves al parque, tú no tendrías ni que enterarte de que el hijo vive…Yo sólo te imploro lo que es mío : mi hijo!<br />
<br />
Me he Ganado ese derecho, por Dios, me lo he Ganado con el dolor de mi cuerpo, pero si tú estabas allí y me veías sufrir!<br />
<br />
Cómo me lo puedes negar?!<br />
<br />
Qué tanto ha cambiado tu amor en odio que puedes mirarme aquí, de rodillas, llorando, arrastrándome, mutilada, incompleta, y no te inmutas ?<br />
<br />
Qué puedes dormir sabiendo que me estás matando, que me estoy muriendo de dolor, a gritos, desgarrada !<br />
<br />
De verdad no sientes, de verdad no te importa, de verdad puedes vivir tranquilo mientras anegas de sal mis pechos ?<br />
<br />
Que valga más el derecho de aquel que no quiere ser padre que el derecho de aquella que ha luchado por vivir y se muere por no poder ser madre !<br />
<br />
Que valga  más el derecho de los Hombres que el derecho de la Sangre !<br />
<br />
Es que de verdad el juez creía darme consuelo cuando, después de sentenciar a favor de tu derecho a no tener un hijo mío, se volvió hacia mí y me reconoció que le apenaba su propia sentencia, que le dolía tener que abolir mi derecho ganado a pulso a ser Madre ?<br />
<br />
Mira, dejadme todos, dejadme sola, dejadme tranquila que vele sin consuelo a mis muertos sin tumba ni cuerpo. Mi pena y yo nos bastamos.<br />
<br />
No me pondré de luto por los hijos que pude tener y tú me niegas. El luto lo llevo por dentro, y tiene el color de la sonrisa de los nietos que nunca abrazaré.<br />
<br />
Loca !<br />
<br />
Ahora decís que estoy loca !<br />
<br />
Dejadme, dejadme sola !<br />
<br />
Que a este pobre cuerpo yermo no le van a alcanzar los días para terminar de velar a sus muertos, esos muertos que se me acumulan en el hueco vacío que hay entre mis brazos.<br />
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