De cómo las cosas serias a veces hay que tomárselas a risa aunque no tengan gracia.
Niño! Eso no se dice!
Niño! Eso no se hace!
Eso no se toca, niño!
Que te lo comas todo, niño!
AY! Si es que este niño nos tiene desquiciados a su padre y a mí!
No se está quieto ni un segundo, todo el día con un porqué en la boca, que se te pasa la vida en un responder y no deja a nadie tranquilo!
Yo ya no se qué hacer con él!
Ahora en septiembre cuando por fin entró en los parvulitos, nos pensamos que la cosa se iba a calmar un poco, pero nada!.
Los otros niños cuando llegan las 7 de la tarde están hechitos polvo después de todo el día jugando, corriendo, saltando... Pero el mío! Este es que no se entera. Como si nada.
Ya me lo decía a mí mi comadre: "este niño lo que tienes que hacer con él es llevarlo al médico, que esa vida que tú llevas no es buena y no hay quien la aguante mucho tiempo..."
Pero claro, como lo llevé al médico del seguro, que a fin de mes le pagan su sueldo lo mismo trabaje o no, pues el muy buen señor dice que no, que lo del niño no tiene nada de raro, y que es todo muy normal, que yo no sé lo que esta gente entiende por normal! Seguro que si le fuera a la consulta privada que tiene por las tardes sí que me mandaba algo para el niño. Pero qué va, que yo no me gasto un dineral en esto porque es que no, que esto se arregla con un guantazo bien dao cuando corresponde.
Y lo que me dice el médico: el niño que haga deporte después del cole, que mire a ver si lo puedo apuntar en un grupo de teatro o algo así, que es un niño muy inteligente y muy creativo, que a ver si le apunto en alguna actividad deportiva, y desde luego en dibujo o algo así que permita al niño expresar su capacidad creativa! Amos, que lo que yo le dije, que a ver si usted se ha creido que el niño es mariquita, oiga, usted de qué va!
Y es que no es sólo en casa, que a la señorita también la tiene loca. No se le está quiero ni un segundo, vamos, es que hasta cuando tienen que pintar el niño pinta de pie y bailoteando como si tuviera el baile de sanbito el joío, que siempre está de pie pegando saltitos, siempre de pie como si tuviera prisa el niño, que na más parece que le quemara el culo la silla...
Y luego, siempre distrayendo a toda la clase, a todo le busca él una revuelta para sacarse una pregunta que hacerle a la señorita, él todo lo quiere saber. Él no puede ser como los otros niños y creerse las cosas que le dicen, no, que va; a él hay que explicarse el porqué de los porqueses, qué niño, qué agonía!
Y a la del 5° la tiene frita, la mujer. Vamos, si por el niño fuera se pasaba el día entero jugando con esa niña. Yo por mí ya ves, con eso que me dejaba a mí respirar, pero es que la mujer se agobia. (Hombre, es que la del 5° también yo no sé qué es lo que se espera de un niño de 4 años, hombre, la verdad, las cosas como son, que el chiquillo también lo que tiene es que está en la edad del jugar, digo yo, que es que hay algunas madres que no tienen tampoco mucha idea, hombre, que todas las criaturas son así, hombre, aquí y en Pekín!)
Bueno, eso que te iba diciendo, que el niño se va la criaturita a jugar con los otros chiquillos aquí abajo al patio y vuelve a todos locos. Es que yo lo veo des de la ventana, y me mareo del niño, mira, así que las otras madres pues siempre están también criticando y no le dejan pasar ni una.
Y ahí es cuando ya el niño me toca las narices, hombre. Con el trabajito que a mí me ha costado que me haga la gente aquí en el bloque un poco de sitio, y ahora con el niño este tengo cada día una vecina mosqueada conmigo...
Es que cuando no le ha hecho un moratón a un niño, le ha roto un juego a otro, y si no les ha pisado los castillos de arena a los chiquititos en el arenero por ir corriendo como un loco, o le ha dado un pelotazo a alguno de los abuelos que están siempre en los bancos tomando el sol.
De verdad, eh! Yo ya no sé qué hacer con él.
Y es que el niño va como una polvorilla por todas partes corriendo; ahroa se tropieza con una vieja, ahora tira de culo a un niño chico... vamos, que estoy siempre en boca de todo el bloque, que me ponen las vecinas como los propios trapos.
Y el otro día, como le rompió una chaqueta jugando al niño de la Tomasa, pues ahí es cuando ya se desmadró la cosa... La que me montó la Tomasa aquí en el pasillo fue de aupa!
Que si una chaqueta de 100€, que si se la voy a tener que pagar yo, que si esto sigue así va a haber que llamar a la policía o avisar a los servicios sociales, que si soy mala madre... YO! Mala madre yo! Que me desvivo por mi hijo! Que lo llevo al médico y me preocupo por él!
Amos, hombre!
Así que a eso he venido yo aquí, señor director. Usted que ya lo sabrá, que seguro que se lo cuenta la señorita, comprenderá lo que yo le digo.
Yo es que me he enterado que en Francia dicen que dandole unas pastillitas a los niños que se portan mal pues e evita que luego se hagan unos descontrolados y además que así se terminan portando bien. Y me pregunto si eso no se va a hacer también aquí en España, para todos estas criaturitas que se portan mal algunas veces.
Hombre, que mi niño malo no es, las cosas como son, pero como dicen que luego los niños traviesos se vuelven delincuentes, pues a ver si se pudiera darle a este niño la pastillita esa, o un tratamiento o algo para que sea bueno y se porte bien y deje tranquilo a todo el mundo, que nos tiene a todos locos y no deja ni respirar.
Cómo que no?
Que mi niño no es malo, que no se porta mal?
Pero y usted que sabrá, hombre?
Pues no le estoy contando yo que no se puede vivir con él?
Vamos hmbre, que no me cree o qué, que nada más parece que me está poniendo usted de mentirosa, habrase visto!
Vamos, hombre, lo que hay que oir!
Que el niño todo lo que tiene es mucha salud y mucha energía y mucha creatividad!
Pero usted a mí me toma por tonta o se cree que me chupo el dedo o qué?
Pues que sepa usted que usted estas cosas no me las puede decir a mí, porque yo no soy como otra gente que no paga impuestos, que mi marido y yo cotizamos, y a ver si usted no se ha enterado que de ahí es de dónde sale su sueldo y el pan que usted se come, faltaría más! Que usted está aquí para atender a los clientes, que somos los padres de los alumnos, hombre!
Respeto!
Un poquito de respeto dice!
Eso es lo que le digo yo, que haga usted el favor de respetar al contribuyente, que usted está ahí para algo, y es para atender a los ciudadanos, hombre, vaya que sí!
Ah, sí?
Así están las cosas?
Pues sabe usted qué le digo?
Que se meta usted su escuela por donde le quepa, que yo a mi hijo lo voy a llevar a otra parte, hala, a ver qué le parece eso!
Que sepa usted que se lo voy a decir a todas mis vecinas, lo desagradable y lo poco comprensivo y humano que es usted, y que vayan sabiendo cómo se las gasta el director del colegio donde mandan a sus hijos!
Vamos, ni que a mí me hiciera falta estar pasando por todo esto!
Ahora mismo me puede uster dar de baja a mi niño de esta mierda de colegio, que me lo llevo interno a un buen sitio donde le impongan una buena disciplina y le enseñen a estarse sentado y a no hacer tantas preguntas y a no jugar tanto, y a ser obediente y a no volver loca a la gente, caya que sí, tantos cuentos como tienen ustedes con la tontería de la alternatividad y los rollos esos que no valen para nada!
Interno me lo llevo, sí señor, interno a un buen colegio donde me lo hagan un hombre obediente, hecho y derecho, y donde sepan que la letra como entra es con sangre, hombre!
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